En la actualidad, la mala alimentación de los más pequeños se ha convertido en una problemática global. Los ultraprocesados se han convertido en los protagonistas de sus comidas, causando una creciente en la malnutrición de los niños y provocando que crear una dieta equilibrada sea cada vez más difícil para las familias.
Un estudio realizado por UNICEF en la Argentina demostró que, dentro de las comidas de los menores, el 35% corresponde a alimentos con altos contenidos de sodio, grasa y azúcar. Por el contrario, las frutas y las verduras constituyen tan solo un 20% de su menú.
Además, un informe reveló que el 56% de los argentinos en edad escolar presentan un déficit de al menos un micronutriente vital para su desarrollo y crecimiento correcto de su organismo, ya sea de su sistema inmune o cognitivo. Los más comunes en la región son el hierro, las vitaminas A y D, el iodo y el zinc.
Ya sea por exceso de comida, la falta de acceso, las dietas restringidas o la selectividad de alimentos, la malnutrición puede ser muy peligrosa en la etapa de desarrollo. La misma puede afectarlos de diferentes maneras, según la edad en la que se encuentren.
Crecimiento: Los niños de 4 a 9 años experimentan cambios físicos significativos. En este sentido, la malnutrición puede provocar problemas en el desarrollo óseo.
Cognitivo: La etapa infantil es crucial, ya que sienta las bases para el aprendizaje futuro y el desarrollo emocional y social. Un déficit de nutrientes es capaz de provocar un retraso en la maduración de su sistema y sus habilidades.
Sistema inmune: Los niños son muy vulnerables ante el contacto con los gérmenes y esto se potencia si están malnutridos (con síntomas como síndrome febril, tos, nariz que moquea, diarrea y dolor de cabeza recurrente, entre otros).
Desde Bayer sostienen que lo más recomendado para evitar cualquiera de estos inconvenientes es promover una dieta sana y equilibrada en nutrientes, un juego activo, un descanso adecuado y un seguimiento en el desarrollo de cada chico. Consumir alimentos variados y ricos en propiedades, -como frutas y verduras, lácteos y cereales integrales-, mantener una buena hidratación, e incorporar vitaminas y minerales son acciones que pueden cuidar a los pequeños.