El rubro de la canasta básica registró un incremento del 2,2% durante el último mes, consolidándose como el segmento con mayor presión sobre el bolsillo de los ciudadanos. Los productos esenciales siguen marcando la pauta del costo de vida.
Por Redacción
El escenario económico local sigue mostrando señales de tensión tras conocerse las cifras de inflación del mes de abril. Según los últimos relevamientos, el índice general se vio impulsado principalmente por el rubro de alimentos y bebidas, que experimentó una subida del 2,2%, posicionándose por encima del promedio y afectando de manera directa el poder adquisitivo de los hogares.
Este incremento no solo refleja la inercia inflacionaria, sino que también expone la vulnerabilidad de los productos que componen la mesa diaria. Dentro de este segmento, los artículos de almacén y los frescos fueron los que capturaron los mayores ajustes, lo que obliga a los consumidores a modificar sus hábitos de compra y buscar alternativas para amortiguar el impacto.
La suba de este sector es especialmente sensible, ya que impacta de forma regresiva en los sectores de menores ingresos. El informe detalla que, si bien otros rubros mostraron cierta estabilidad, la dinámica de los precios en las góndolas locales no da tregua. Analistas del sector señalan que este comportamiento responde a una combinación de factores estacionales y ajustes en la cadena de costos de producción y logística.
Con el dato de abril ya consolidado, la mirada se traslada ahora a la evolución del mes de mayo. La preocupación de los especialistas radica en si esta tendencia del 2,2% en comestibles podrá contenerse o si se mantendrá como el principal motor de la inflación en la región.
En este contexto, las estrategias de ahorro, el seguimiento de ofertas y la selección crítica de productos se han vuelto herramientas indispensables para los vecinos que intentan equilibrar sus presupuestos mensuales frente a una realidad económica que sigue desafiando las proyecciones.

















