A pocos días del inicio del Mundial 2026, las agencias de viajes y operadores turísticos registran un fenómeno inesperado: la demanda de argentinos para asistir a la Copa del Mundo es considerablemente menor a la que se observó en Qatar 2022. Según estimaciones del sector, las reservas vinculadas al torneo se encuentran cerca de un 40% por debajo de las registradas cuatro años atrás.
La diferencia responde a una combinación de factores económicos y logísticos. A diferencia de Qatar, donde gran parte de la organización se concentró en una única ciudad y las distancias eran reducidas, el Mundial que comparten Estados Unidos, México y Canadá obliga a los hinchas a afrontar mayores costos de traslado, alojamiento y movilidad interna.
Otro punto clave es el valor de los paquetes turísticos. Los precios para seguir a la Selección Argentina durante la fase de grupos pueden alcanzar cifras significativamente más elevadas que en la edición anterior, especialmente por el costo de los vuelos entre sedes y la alta demanda hotelera en algunas ciudades norteamericanas.
Desde el sector turístico explican que muchos aficionados optan por esperar una eventual clasificación a instancias decisivas antes de organizar un viaje. La incertidumbre deportiva y la necesidad de realizar una inversión importante generan que gran parte de los hinchas prefiera seguir el torneo desde Argentina.
Además, el contexto económico local también influye en la decisión. Aunque existe interés por acompañar al seleccionado campeón del mundo, el presupuesto necesario para viajar al Mundial 2026 representa un desafío para muchas familias, incluso para quienes habían asistido a Qatar.
Pese a la caída en las reservas, los operadores aseguran que todavía podría registrarse un repunte en las próximas semanas, especialmente si la Selección Argentina tiene un buen comienzo en el torneo y avanza a las rondas eliminatorias.
Mientras tanto, el Mundial que se disputa en tres países presenta un escenario diferente para los fanáticos albicelestes: más sedes, mayores distancias y costos más elevados, una combinación que explica por qué, al menos por ahora, habrá menos argentinos en las tribunas que en la histórica conquista de Qatar 2022.

















