La empresa desvinculó a 250 empleados de su planta de Concepción del Uruguay, en Entre Ríos. La compañía atribuyó la medida a la caída de la actividad, mientras los gremios reclaman la intervención de la Secretaría de Trabajo.
La crisis que atraviesa la industria avícola sumó un nuevo capítulo con la desvinculación de 250 trabajadores de Granja Tres Arroyos, una de las principales empresas del sector en Argentina.
Los despidos alcanzaron a empleados de la planta industrial ubicada en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, donde la firma cuenta con una dotación cercana a los 900 trabajadores.
Según explicó la compañía, la decisión responde al fuerte deterioro de la actividad, marcado por una menor demanda de carne de pollo en el mercado interno, acumulación de stock y una reducción en el ritmo de producción.
A esto se suman mayores costos vinculados a insumos, energía y transporte, además de dificultades en las exportaciones que afectaron al sector avícola.
Reclamo de los trabajadores
La medida generó una rápida reacción de los sindicatos vinculados a la actividad. Las organizaciones gremiales manifestaron su rechazo a los despidos y solicitaron la intervención de la Secretaría de Trabajo.
Entre los pedidos figura el dictado de una conciliación obligatoria, con el objetivo de retrotraer las desvinculaciones y abrir una instancia de negociación con la empresa.
La situación vuelve a poner el foco sobre el impacto de la caída del consumo y las dificultades productivas en una industria que genera miles de puestos de trabajo en distintas provincias del país.



















