En tiempos en los que las pantallas ocupan cada vez más espacio en la vida cotidiana de los chicos, en Mar del Plata surgió una propuesta que busca recuperar algo tan simple como jugar. Pero con una particularidad: la idea no apunta solamente a los más chicos, sino también a sus padres.


Extreme Play nació con una premisa que resume buena parte de su identidad: “Donde los grandes vuelven a ser chicos”.
La idea surgió de una experiencia familiar. Su creador es papá de tres hijos y, según cuenta, disfruta especialmente de compartir juegos con ellos y encontrar espacios para conectar en familia. Desde ese lugar también observó una situación cada vez más frecuente: chicos entretenidos con pantallas y adultos que, muchas veces, terminan alejándose de las propuestas de juego.
Por eso, Extreme Play busca funcionar como un punto de encuentro entre generaciones. Un lugar donde los chicos puedan divertirse, pero donde los adultos también encuentren estímulos que los conecten con su propia infancia.
Arcades, videojuegos, PlayStation 5, realidad virtual, ping pong, metegol, tejo y distintas propuestas forman parte del espacio. La presencia de máquinas arcade tiene además un objetivo particular: recuperar juegos que marcaron a generaciones anteriores y generar ese puente entre el adulto que alguna vez fue chico y el chico que hoy comparte ese momento con él.
Una forma diferente de jugar
Otro de los aspectos que distingue a Extreme Play es su modalidad de ingreso.
A diferencia de las salas tradicionales, no se cobra por cada juego ni se utilizan fichas o tarjetas para habilitar las máquinas. El sistema funciona por tiempo: cada persona puede elegir cuánto tiempo quiere permanecer en el lugar y acceder a las distintas propuestas durante ese período.
También existe la posibilidad de adquirir un pase libre, que permite jugar durante el tiempo que se quiera dentro del horario de funcionamiento.
La lógica es sencilla: se paga una vez y se puede disfrutar de todas las propuestas disponibles, sin tener que estar pensando cuánto cuesta cada partida.
Un espacio pensado también para cumpleaños
Extreme Play también apuesta fuerte a los festejos de cumpleaños, especialmente para una franja de edad que muchas veces queda fuera de las propuestas tradicionales.
La propuesta apunta principalmente a chicos desde los 7 años, una etapa en la que muchos empiezan a dejar de sentirse identificados con los salones infantiles convencionales, pero todavía buscan un espacio propio para celebrar con amigos.
La idea es ofrecer una alternativa vinculada al juego, los videojuegos y la tecnología, pero sin que todo quede reducido a mirar una pantalla.
Volver a jugar juntos
Más allá de las máquinas y las actividades, el concepto detrás de Extreme Play apunta a recuperar algo que parece sencillo, pero que muchas veces queda relegado: el tiempo compartido entre padres e hijos.
La propuesta parte de una pregunta concreta: ¿qué pasa si en lugar de que el chico juegue solo frente a una pantalla, el adulto se suma?
En ese punto aparece uno de los objetivos centrales del espacio: que los grandes también puedan recuperar durante un rato ese niño interior que muchas veces queda olvidado con el paso de los años.
Porque Extreme Play no busca ser solamente una sala de juegos. La apuesta es construir un lugar donde la diversión sea un punto de encuentro entre generaciones y donde chicos y grandes puedan volver a jugar juntos.















