De prolongarse, la escalada del conflicto bélico de Estados Unidos e Israel contra Irán podría tener efectos inflacionarios en la Argentina. Esto es porque el recrudecimiento de la guerra impulsó el valor internacional del barril de petróleo casi US$10, hasta los US$80. Esa suba, advierten analistas, sería beneficiosa para las exportaciones nacionales y la rentabilidad de yacimientos como Vaca Muerta, pero la contracara es que también podría terminar impactando en los surtidores y los bolsillos de los usuarios.

Para eso será clave ver qué decisión toma YPF, que concentra el 55% del despacho de combustibles en el país.

Hoy, la suba del petróleo responde casi exclusivamente a la tensión geopolítica, ya que en términos de mercado la oferta global supera a la demanda.

El mundo produce alrededor de 105 millones de barriles diarios y cerca del 20% de ese volumen -unos 21 millones de barriles por día- atraviesa el estrecho de Ormuz, en Medio Oriente, lo que genera la disparada del precio internacional. Por allí circulan los envíos de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Kuwait, Irán, Qatar y Bahréin.

En el ámbito local, desde el sector de los combustibles anticipan una suba del precio de la nafta si el barril del crudo se mantiene en niveles altos. Esto tendría efectos en los surtidores, con impacto en los costos logísticos y en los precios de los productos y servicios, presionando aún más sobre la inflación.

Como los combustibles en la Argentina toman de referencia la cotización internacional del Brent, una suba sostenida del crudo haría que las petroleras apliquen aumentos.

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