Una foto publicada en Instagram durante una pool party en Esteban Echeverría fue el punto de partida de un operativo policial que terminó con un tiroteo, un delincuente muerto, varios detenidos y más de 30 allanamientos. La investigación permitió desbaratar a una banda acusada de sembrar terror en la zona sur del Conurbano bonaerense con robos de autos y entraderas violentas.

El grupo criminal estaría vinculado a al menos 15 hechos delictivos. Los investigadores también descubrieron que el líder de la organización coordinaba los golpes desde la cárcel, donde cumplía condena mientras mantenía contacto permanente con los miembros de la banda que operaban en libertad.

La causa se inició en mayo del año pasado, tras un violento robo de un Toyota Yaris. Durante ese procedimiento, los efectivos policiales secuestraron un teléfono celular que resultó clave para reconstruir el funcionamiento interno de la organización.

Al analizar el contenido del dispositivo, los investigadores encontraron chats, fotografías y videos que permitieron identificar a los integrantes de la banda y establecer el rol que cumplía cada uno dentro de la estructura delictiva.

Según reconstruyeron los detectives, el grupo tenía una organización bien definida, con funciones específicas para cada integrante:

Ladrones encargados de ejecutar los robos
Proveedores de armas y documentación
Especialistas en adulterar vehículos robados
Choferes encargados de trasladar los autos
Personas dedicadas a administrar y distribuir el dinero
Esta estructura les permitía actuar con rapidez, cubrirse entre sí y mantener una logística organizada para cometer los delitos.

El jefe de la banda dirigía los robos desde la cárcel
Uno de los datos más relevantes que surgió de la investigación es que el líder de la organización ya se encontraba detenido en una unidad penitenciaria, pero aun así continuaba dirigiendo las operaciones. De acuerdo con los investigadores, el jefe coordinaba los golpes desde prisión, daba instrucciones a sus cómplices y supervisaba la distribución del botín tras cada robo.

De esta manera, la banda seguía activa y sumando víctimas mientras su principal referente continuaba manejando la estructura criminal desde el penal. El lunes, la policía detectó que dos sospechosos buscados por robos de autos estaban participando de una fiesta en una quinta de la localidad de 9 de Abril, en Esteban Echeverría.

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