“Hay días que son de terror”, definió sin medias tintas el panadero local Carlos Proia al presente de la industria panificadora. Durante el primer trimestre del año el consumo del pan cayó un 45% en la provincia de Buenos Aires y la Ciudad de La Plata es un fiel reflejo de esto.
“El consumo en general cayó. Quizás se vende un poco más los domingos, pero está muy feo. La gente ya no compra como antes”, admitió el comerciante y evidenció un cambio claro en la forma de consumo: “La gente ya no compra un kilo, se llevan un cuarto o menos. O vienen y te dicen ‘dame tres facturas’ y listo”, dijo.
“Cayó mucho el consumo de pan pero también de todos los productos en general”, opinó por su parte Pablo Miró de la panadería El Mortero. Es que el pan no es el único que pierde terreno, las facturas parecen haberse vuelto un producto de lujo en muchos hogares. Tanto es así que según la Cámara de Industriales Panaderos (Cipan) su venta bajó casi un 85% en la Provincia.
Crisis económica y cambios de hábitos son los principales factores de esta caída para los comerciantes. “Muchos se pasaron a otros tipos de panes, como por ejemplo el pan de salvado, el pan de centeno, buscan panes más saludable. Pero también es cierto que la gente va y compra lo mínimo indispensable para el día. No es como antes, que se llevaba para toda la semana”, añadió Miró.
Precios obligados
En un contexto de caída en las ventas, aumentar los precios no parece una opción. “A los precios los mantenemos obligatoriamente y terminamos sacrificando parte de la ganancia por los altos insumos”, apuntó Proia.













