Andrés Calamaro sumó un nuevo capítulo dorado a su gira “Como Cantor” con un show espectacular en el Polideportivo de Mar del Plata. Con un estadio repleto de fanáticos locales y de toda la costa atlántica, el “Salmón” demostró por qué es uno de los compositores más influyentes del rock en español, ofreciendo un concierto que estuvo lejos de ser una fecha más en el calendario.
“Qué alegría estar en Mar del Plata y fuera de temporada”, lanzó el músico apenas pisó el escenario, desatando la primera gran ovación de la noche antes de abrir el fuego con Todavía una canción de amor.
El concierto estuvo estructurado como un repaso cronológico por sus cuatro décadas de trayectoria. La primera parte del show encadenó clásicos inmediatos como Carnaval de Brasil, Mi gin tonic y Cuando no estás, para luego dar paso a los himnos imbatibles de su etapa solista: Loco y Crímenes perfectos sonaron pegadas, transformando al Polideportivo en un solo coro.
Homenajes, anécdotas y una pincelada de tango
Fiel a su estilo verborrágico y conectado con el lugar, Calamaro se tomó varios momentos para dialogar con el público. Recordó a figuras ligadas a “La Feliz” como Guillermo Vilas, Flavio Cianciarullo y el “Negro” Olmedo. También conmovió a los presentes al rememorar con crudeza los últimos años de su amigo, el periodista y escritor Enrique Symns, en una pensión marplatense.
La gran sorpresa de la velada llegó de la mano de las raíces rioplatenses. Tras evocar el encuentro entre Astor Piazzolla y Aníbal Troilo, el artista deslumbró con una sentida interpretación de Garúa, dejando en claro que el tango le calza a la perfección.
El clímax y un final a pura fiesta
La última mitad del show fue una ráfaga de hits que incluyó clásicos de Los Abuelos de la Nada y Los Rodríguez:
- Costumbres argentinas y Mil horas
- A los ojos y Mi enfermedad
- El salmón y Me arde (los momentos más rockeros de la noche)
Para el cierre del set principal, la ácida vigencia de Alta suciedad y el combo infalible de Sin documentos, Paloma y Flaca dejaron la vara bien alta.
“Vamos a volver, volver y volver”, prometió el cantante antes de los bises.
El broche de oro definitivo llegó con Estadio Azteca y Los chicos, sellando una noche de comunión perfecta entre el artista y su público, que ya palpita lo que serán sus shows con entradas agotadas en el Movistar Arena.




















