El lanzamiento del álbum oficial del Mundial 2026 desató una fuerte movida coleccionista en Mar del Plata, con un impacto social que sorprendió a los propios organizadores: lograr que los chicos dejen de lado las pantallas de sus celulares para volver al juego analógico y la interacción cara a cara.



El fenómeno se concentra cada fin de semana en El Nuevo Mundial (Santa Fe y Moreno) sus dueños, fanáticos de la liturgia futbolera,lo convirtieron en el principal punto de encuentro e intercambio de la región, una iniciativa que rápidamente se convirtió en un éxito masivo de asistencia.
Para los padres y especialistas, el principal valor de estas jornadas radica en el factor pedagógico y social. En un contexto de creciente preocupación por el tiempo que los menores pasan frente a dispositivos electrónicos, las mesas de intercambio funcionan como un estímulo para recuperar habilidades lúdicas tradicionales.
Negociación directa: Los chicos deben interactuar cara a cara, defender el valor de sus componentes cambiables y llegar a acuerdos sin intermediación digital.
Tolerancia a la frustración: El manejo de las figuritas repetidas (“late” y “nola”) fomenta la paciencia y el control de las expectativas.
Coordinación y orden: El control del listado numérico y el pegado preciso del papel satinado rescatan destrezas motrices que la virtualidad suele desplazar.
Los propietarios del comercio gastronómico destacaron que la propuesta nació con el objetivo de ofrecer una propuesta bien peopia, cómoda y protegida del clima local para las familias coleccionistas. El salón, ambientado con camisetas históricas y réplicas de copas, opera de manera gratuita como punto de encuentro logrando convocar a varias generaciones.
A meses del inicio de la competencia internacional, el fenómeno de las figuritas demuestra que el formato físico mantiene su vigencia como un canalizador de la pasión deportiva y el encuentro comunitario.



















