El fuerte incremento en el costo del transporte público se consolidó como uno de los factores de mayor presión sobre la economía doméstica en la región metropolitana. Según el último informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios de la UBA y el Conicet, una familia tipo (compuesta por dos adultos y dos menores en edad escolar) necesitó destinar un promedio de $43.435 durante mayo para cubrir exclusivamente sus viajes en colectivos y trenes mediante la tarjeta SUBE.
El relevamiento técnico detalla que el gasto en transporte ya representa la segunda mayor carga dentro de la canasta total de servicios públicos regulados, ubicándose solo por detrás del consumo de energía eléctrica y gas. Para los analistas, este piso de gasto mensual impacta de forma directa y regresiva en los hogares de trabajadores asalariados y sectores de ingresos medios y bajos, quienes dependen diariamente de la red de transporte para cumplir con sus obligaciones laborales y educativas.



















