El mundo de la cultura y el espectáculo argentino amaneció con una triste noticia. María Rosa Fugazot, una de las actrices y comediantes más emblemáticas, versátiles y queridas de la escena nacional, falleció a los 83 años. Su cuerpo fue hallado sin vida en las últimas horas en su departamento del barrio porteño de Palermo.
Tras un llamado al servicio de emergencias, el personal del SAME constató el deceso de la artista en su domicilio. En el caso ya interviene la Fiscalía Nacional Criminal y Correccional N° 12, que dispuso de manera preventiva iniciar las actuaciones bajo la carátula de “averiguación de causales de muerte”, un procedimiento de rutina habitual ante este tipo de hechos.
La comunidad artística y el público masivo despiden a una mujer que respiró el oficio del espectáculo desde la cuna y que supo mantenerse vigente a lo largo de seis décadas de trayectoria ininterrumpida.
Una vida marcada por los escenarios
Nacida el 20 de diciembre de 1942 en Vicente López, María Rosa llevaba el arte en sus genes: era hija del gran actor y cantante uruguayo Roberto Fugazot y de la recordada actriz María Esther Gamas. Desde muy joven comenzó a explorar su camino en el arte, iniciándose a principios de la década de 1960 como cantante en la orquesta de Eddie Pequenino y desempeñándose también como vedette.
Sin embargo, su consagración definitiva y el profundo idilio con el público llegaron a través de la actuación, la comedia y su enorme capacidad para interpretar personajes populares.
- Cine: Su debut en la pantalla grande se produjo en 1966 con la película Las locas del conventillo, dirigida por Fernando Ayala. A partir de allí, formó parte de la era dorada del cine de comedia nacional, convirtiéndose en una figura recurrente e indispensable en las producciones de los hermanos Gerardo y Hugo Sofovich, y compartiendo set con las máximas leyendas del humor como Alberto Olmedo y Jorge Porcel.
- Televisión: En la pantalla chica marcó a fuego a varias generaciones. Fue parte fundamental de ciclos históricos de sketchs y humor, y a principios de este siglo se reinventó con gran éxito en el ámbito de las ficciones y telenovelas dramáticas y costumbristas, dejando su sello en tiras de gran éxito como Los Roldán y El Puntero.
- Teatro: Las tablas fueron su gran refugio hasta sus últimos días. De hecho, la actriz se encontraba plenamente activa formando parte del elenco de la obra Viejas Chorras en el Teatro Picadilly, una comedia que compartía junto a Divina Gloria, Cristina Maresca y Cristina Tejedor, donde noche a noche se reencontraba con el aplauso directo de su público.
El duro golpe que marcó sus últimos tiempos
A pesar de su inquebrantable fortaleza para seguir trabajando y subiéndose a los escenarios, el entorno íntimo de la actriz reconocía que sus últimos meses habían sido sumamente complejos a nivel emocional. Hace casi un año, Fugazot sufrió la dolorosa pérdida de su hijo, el también actor y director teatral René Bertrand, un golpe devastador del cual le resultó extremadamente difícil sobrellevar y recuperarse en la intimidad cotidiana.
Tras conocerse la triste noticia, las redes sociales y los portales de espectáculos comenzaron a inundarse de mensajes de dolor, respeto y agradecimiento por parte de colegas, productores y seguidores. Uno de los primeros mensajes institucionales llegó desde la cuenta del Multiteatro, donde la homenajearon con profundas palabras: “Con la muerte de María Rosa Fugazot se va una protagonista popular, formada en la vieja escuela del espectáculo que atravesó generaciones y permaneció siempre vigente. Lamentamos despedir a una actriz de aquellas que respiró este oficio desde siempre”.



















