Lo que hoy aparece como una cadena gastronómica en plena expansión comenzó de una manera mucho más sencilla: con Nahuel Gianni y su hermano vendiendo hamburguesas a través de las redes sociales.

Hace nueve años, en La Plata, los hermanos decidieron apostar por un emprendimiento propio. Durante el primer año trabajaron únicamente con ventas online, hasta que dieron el siguiente paso y abrieron su primer local. La idea, según contó Gianni, ya estaba clara desde el comienzo: si el negocio funcionaba, querían multiplicarlo.

Pero el crecimiento no fue lineal. Uno de los momentos más difíciles llegó con la pandemia. La incertidumbre inicial puso en duda el futuro del emprendimiento, aunque terminó ocurriendo algo inesperado: el aumento de los pedidos con delivery impulsó con fuerza el negocio y abrió una etapa de crecimiento que terminó cambiando por completo la escala de la empresa. “Al principio nos dio miedo y después fue cuando crecimos”, recordó Gianni.

Cuando sobrevivir también significa cambiar

La experiencia también obligó al fundador a revisar su propia manera de trabajar. En distintas reflexiones sobre su recorrido, Gianni reconoció que durante un momento estuvo cerca de perderlo todo por creer que para ganar más tenía que trabajar cada vez más horas.

La salida, según explicó, no estuvo en seguir agregando esfuerzo sin cambiar la estructura, sino en transformar el modelo de negocio. Ese aprendizaje terminó siendo clave para el desarrollo posterior de la marca y para la creación de un sistema que pudiera crecer sin depender exclusivamente del trabajo de sus propios dueños.

Otro punto que Gianni considera fundamental fue la reinversión. En lugar de retirar rápidamente las ganancias, durante años volvió a poner buena parte de lo generado dentro del negocio: infraestructura, tecnología, capacitación, publicidad y herramientas para sostener el crecimiento.

De un emprendimiento familiar a una red de locales

Con el tiempo, Hamburguesas La Plata incorporó el sistema de franquicias como una herramienta para acelerar la expansión. En febrero, Gianni detallaba que la empresa ya contaba con 20 locales propios, además de las franquicias, mientras la marca avanzaba en distintas provincias.

La resiliencia como parte del negocio

La historia de Gianni no se explica solamente por la expansión de una marca gastronómica. También muestra el recorrido de un emprendedor que tuvo que adaptarse varias veces para no quedar atrapado en un modelo que podía llevarlo al límite.

Su propia experiencia lo llevó a insistir en una idea: crecer implica cambiar. Cambiar hábitos, estructuras, formas de trabajar y hasta la manera de pensar el negocio. En una de sus reflexiones, planteó que el crecimiento puede venir acompañado de incomprensión, soledad y nuevas responsabilidades, pero que esos procesos forman parte del camino cuando un emprendimiento empieza a tomar otra dimensión.

Hoy, aquella iniciativa que empezó vendiendo por redes sociales busca cubrir buena parte del territorio bonaerense y continuar su expansión nacional. En la Zona Sur, el plan incluye nuevas localidades como Canning, Luis Guillón, Glew y Longchamps.

Detrás de cada nueva sucursal hay, en definitiva, una historia que empezó mucho más chica: dos hermanos, una idea, ventas por redes sociales y la decisión de seguir apostando incluso cuando el escenario se puso difícil.

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