Un tribunal penal condenó a dos sacerdotes a 42 y 45 años de prisión y a un jardinero a 18 años por los abusos sexuales a chicos discapacitados que asistían al Instituto Antonio Próvolo de Mendoza, al cumplirse tres años desde que salieron a la luz las primeras denuncias sobre las atrocidades sexuales cometidas por religiosos a alumnos sordomudos e hipoacúsicos.

La sentencia del juicio a los religiosos Nicola Corradi (83) y Horacio Corbacho (59) y el jardinero Armando Gómez (49), imputados por 25 hechos de abuso simple, agravado y corrupción de menores, se difundió a puertas cerradas por tratarse de delitos de acción privada, y fue dictado por los jueces Carlos Díaz, Mauricio Juan y Aníbal Crivelli.

Con esta decisión del tribunal penal número 2, se evitó el vencimiento de la prisión preventiva de los imputados, ya que se cumplieron los tres años estipulados por ley, desde la primera denuncia el 26 de noviembre del 2016. Los magistrados determinaron, primero, condenar a Corbacho a la pena de 45 años de prisión. A continuación, condenaron a Corradi a 42 años de prisión; mientras que Gómez Bravo recibió 18.

Los curas y el jardinero del Instituto Antonio Próvolo para chicos sordos en Mendoza, los protagonistas de uno de los casos más aberrantes de abuso sexual y corrupción de menores en la historia argentina que involucra a la Iglesia Católica, mantuvieron en silencio en todo momento, asistidos por una defensora oficial. Si bien el Tribunal les dio la oportunidad de dar sus últimas palabras antes del fallo que podrá condenarlos o absolverlos luego de la apertura de la audiencia a las 9:30 de hoy, los acusados se negaron a hablar.

El debate, que comenzó el 5 de agosto y demandó 49 jornadas, se realizó también a puertas cerradas y contó con la participación de intérpretes de lenguaje de señas. Psicólogos y psiquiatras que declararon ante el tribunal coincidieron en señalar que los testimonios de las víctimas son “coherentes y verosímiles”.

El del Próvolo es uno de los casos más contundentes de cómo funcionaba la política de traslados mediante la cual muchas veces la Iglesia ocultó a los curas abusadores. La investigación de la Justicia de Mendoza se suma las de La Plata y Verona (Italia), las otras sedes del Instituto, donde también hubo diversas acusaciones de abuso.

Durante la lectura de las penas, que pudo seguirse por el canal de YouTube de la Corte mendocina, estuvo presente también Daniel Sgardelis, principal denunciante del cura Corradi en la causa de La Plata. Como parte de la sentencia, además, la Justicia obliga al Ministerio de Salud de Mendoza a dar tratamiento a las víctimas y una serie de medidas reparadoras. 

Los tres hombres llegaron al debate imputados formalmente por abuso sexual con acceso carnal, agravado por ser las víctimas menores de 18 años y por convivencia preexistente con los exalumnos, corrupción de menores, y en el caso de los curas, por ser ministros de culto, de acuerdo con lo que establece el Código Penal. Corbacho estaba acusado por 16 casos de abusos sexuales y corrupción agravados, mientras que Corradi por cinco de abusos sexuales simples y corrupción agravados. En tanto, Gómez, por cuatro de abusos sexuales

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