Alerta en el Puerto: Advierten que la mitad de la flota costera está paralizada y la pesca pasaría a ser una actividad “de temporada”

La pesca en Mar del Plata enfrenta un escenario crítico que amenaza con cambiar de raíz la dinámica laboral de la ciudad. Desde la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera y Fresquera (Aepcyf) lanzaron una fuerte advertencia: actualmente, el 50% de la flota fresquera costera se encuentra inactiva debido a la falta de rentabilidad y al constante aumento de los costos operativos, con el precio del combustible a la cabeza.

De persistir esta situación, los referentes del sector anticipan un panorama preocupante: los barcos dejarán de operar de manera continua para pasar a trabajar únicamente por zafras (temporadas específicas de captura), reduciendo la actividad a solo unos meses al año.

Un puerto a media máquina: Los motivos de la parálisis

El diagnóstico de los armadores locales es contundente. Según detalló Sebastián Angliano, presidente de la entidad, de los 44 barcos que integran la flota, 22 permanecen amarrados sin salir a navegar.

Los factores que empujaron a las embarcaciones a esta inactividad histórica incluyen:

  • Costos de combustibles insostenibles: El valor del gasoil productivo asfixia los márgenes de ganancia. “Hoy salir a trabajar es fundirse”, grafican desde el sector.
  • Falta de rentabilidad de la merluza y el variado costero: Las especies tradicionales de la región ya no cubren los costos mínimos de logística y mantenimiento.
  • Falta de respuestas estatales: Reclaman medidas de alivio fiscal o líneas de crédito que no llegan, mientras los bancos y los proveedores habituales sostienen la viabilidad de las pocas empresas que siguen en pie.

El peligro de la “zafralización” y el empleo marplatense

La gran preocupación de la comunidad portuaria radica en que la pesca pierda su condición de industria previsible para convertirse en un trabajo estacional. Si la merluza deja de ser sustentable económicamente, los buques dependerán exclusivamente de campañas específicas como la del langostino.

Esto significaría que los barcos pescarían un promedio de seis meses al año, dejando enormes baches temporales sin ingresos estables. El impacto de este cambio de esquema no solo afecta a los empresarios (armadores), sino que pone en riesgo directo a miles de familias marplatenses entre marineros, estibadores, fileteros y personal de plantas procesadoras en tierra.

Cuestionamientos a los cambios de cuotas

Para sumar incertidumbre, la cámara empresaria criticó la decisión del Gobierno nacional de impulsar modificaciones regulatorias sobre las cuotas del langostino en medio de este contexto. Desde el sector afirman no comprender “la urgencia” por modificar las reglas de juego mientras la flota pesquera local lucha por su supervivencia, remarcando la necesidad de que los gobiernos provincial y municipal intervengan activamente antes de que se profundice la pérdida de puestos de trabajo.

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