Francisco Lurueña es el presidente de Rayvis S.A. Una pyme familiar con casi
40 años de inmaculada trayectoria en el mercado textil, ubicada en el
Parque Industrial Plátanos del Partido bonaerense de Berazategui.
Golpeada por las políticas económicas y monetarias que hirieron de muerte
a cientos de miles de empresas nacionales a partir del año 2015, Rayvis
atraviesa ahora, con la pandemia de coronavirus Covid-19 que sufren la
Argentina y el mundo, el peor momento de su historia.
“Tenemos la fábrica parada desde el 19 de marzo”, relata Lurueña,
visiblemente afectado por una situación que lo angustia y lo desborda. “Si
bien los problemas no empezaron ahora, en estos meses se agravaron
mucho más. Comenzamos a tener cheques rechazados y le adeudamos
cerca del 50 por ciento del salario de marzo a nuestro personal”, explicó el
titular de la industria textil, especializada en la producción de hilados de
rayón viscoso (de ahí su nombre), que actualmente emplea a 14 personas,
todas con más de 20 años en la firma.

Según afirman quienes conocen el mercado, el sector textil es uno de los
más estrechamente ligados a los vaivenes económicos del país. Es uno de
los primeros en sufrir las consecuencias de las crisis y uno de los primeros
también en recuperarse cuando llega la reactivación.
“Siempre superamos las crisis, jamás tuvimos atrasos fiscales y no hemos
tenido un solo juicio laboral ni comercial en toda nuestra historia. Pero en
los últimos años, con el aumento de los costos financieros, las tasas
usurarias que tuvimos que pagar; el perverso sistema impositivo; los
aumentos desproporcionados de las tarifas de servicios públicos y el cierre
de varios de nuestros clientes y proveedores, empezamos a sufrir un proceso
de descapitalización y debilitamiento de la empresa, que nos llevó a tener
los tres últimos balances negativos”, detalló Lurueña.
“En las últimas semanas recurrimos a los bancos con los que operamos
desde hace décadas, e incluso con los que pagamos los sueldos al personal,
pero nos respondieron que no estamos suficientemente calificados para
obtener los préstamos a tasa del 24% que fueron anunciados, nos negaron
cualquier tipo de asistencia financiera”, reveló Lurueña. “Lamentablemente
los bancos han demostrado que no están a la altura de las circunstancias”,
concluyó apesadumbrado.
“Lo que más nos preocupa es el atraso con los sueldos, porque nuestros
empleados son como de la familia y hasta son ellos los que nos alientan a
seguir adelante. Pero necesitan cobrar, al igual que nuestros proveedores.
Siempre cumplimos y honramos nuestros compromisos, somos hijos de la
cultura del trabajo, pero la realidad es que hoy estamos al borde de la
cesación de pagos”, expresó con tristeza el presidente de Rayvis.
Por último, Lurueña contó que, a través de Industriales Pymes Argentinos,
institución a la que está asociado, pudo contactarse con la Secretaría Pyme
del Ministerio de Producción de la Nación, desde donde le aseguraron que
analizarán su caso y le darán una respuesta en el transcurso de la próxima
semana. “Es nuestra última esperanza”, aseguró, con indisimulable deseo
de ver la luz al final del túnel. Una luz que, a todas luces, necesitan con
urgencia miles de pequeñas y medianas empresas de nuestro país.

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