Aunque Mar del Plata recibió visitantes durante el fin de semana largo de octubre, el movimiento turístico no se tradujo en mayores ventas. Los comerciantes advirtieron una fuerte cautela a la hora de gastar y señalaron que la mayoría de los consumidores priorizó los gastos esenciales.
El fin de semana largo por el Día del Respeto a la Diversidad Cultural dejó un balance negativo para el comercio marplatense. Según un relevamiento de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP), las ventas registraron una caída interanual del 4,2% en unidades, pese al movimiento de turistas que recorrieron la ciudad.
El informe, elaborado por el Departamento de Estudios Sociales y Económicos (DESE), refleja una situación que preocupa al sector: hay gente en las calles, pero cada vez menos compras en los comercios.
De acuerdo con los resultados, el 42,8% de los comerciantes aseguró que no logró cumplir sus expectativas de ventas, mientras que el 38,8% indicó que las alcanzó parcialmente. Apenas el 18,4% consiguió los resultados que esperaba.
En cuanto al movimiento turístico, el 49% de los encuestados lo calificó como regular, el 28,6% como bueno y el 22,4% consideró que fue malo.
Sin embargo, uno de los datos más llamativos del relevamiento tiene que ver con la relación entre la cantidad de visitantes y el consumo. El 40,8% de los comerciantes percibió más gente, pero sostuvo que sus ventas se mantuvieron iguales. Otro 4,1% observó un mayor movimiento de personas acompañado de una caída en las operaciones comerciales.
En este contexto, solo el 16,3% de los establecimientos consultados consiguió aumentar sus ventas.
El presidente de la UCIP, Blas Taladrid, advirtió que existe una diferencia cada vez más marcada entre quienes recorren los centros comerciales y quienes efectivamente compran.
“En el mostrador comercial volvemos a constatar una brecha preocupante entre el paseo y la compra efectiva”, expresó el dirigente empresarial.
Además, señaló que los visitantes administraron sus presupuestos con mayor cuidado y concentraron sus gastos en necesidades básicas y actividades recreativas de menor costo.
Desde la entidad vincularon este comportamiento con la pérdida del poder adquisitivo y plantearon la necesidad de implementar estrategias de financiamiento, incentivos comerciales y medidas que permitan sostener la actividad de las pequeñas y medianas empresas.
El relevamiento incluyó comercios de indumentaria, calzado, tecnología, joyería, ópticas, librerías, chocolaterías y otros rubros ubicados en los centros comerciales a cielo abierto de Mar del Plata.
El balance deja una señal de alerta de cara a la temporada de verano: la llegada de turistas ya no garantiza un incremento de las ventas y el desafío para los comerciantes será transformar el movimiento de visitantes en consumo real.























