Emprender desde la infancia: Es pastelera desde los 9 años y sueña tener un local propio en Mar del Plata
Luana Gauna (26) comenzó de forma autodidacta tras mudarse desde Buenos Aires. A casi seis años de fundar su proyecto, el cual abastece con delivery a toda la ciudad, proyecta la apertura de su primera sucursal física.
MAR DEL PLATA.– El sector de la pastelería artesanal y los emprendimientos gastronómicos locales sigue mostrando historias de reconversión y crecimiento en la ciudad. Un ejemplo de esta tendencia es el caso de Luana Yael Gauna (26), una joven oriunda del barrio porteño de Caballito que, tras radicarse en la Costa Atlántica, logró transformar una afición nacida en el ámbito escolar y familiar en una marca independiente con logística de distribución propia. Hoy, el objetivo comercial de la firma apunta a la apertura de su primer establecimiento de atención al público.
La vinculación de Gauna con el rubro comenzó a los 9 años a raíz de un proyecto educativo de nivel primario enfocado en la elaboración de panificados tradicionales. Aquella experiencia inicial, sumada a la influencia de una biblioteca familiar orientada a la gastronomía dulce, sentó las bases de un interés que se profesionalizaría años más tarde tras su cambio de residencia.
De la producción familiar a la escala local
El proceso de inserción en el mercado marplatense se inició mediante capacitaciones técnicas específicas en piezas estacionales, tales como productos de pascua, budines y pan dulce. La respuesta favorable de un núcleo cercano de consumidores funcionó como validación comercial, lo que impulsó la expansión del catálogo hacia la pastelería de eventos y tortas personalizadas.
“El desarrollo de las recetas actuales fue un proceso netamente de prueba y error. Sin una formación teórica inicial avanzada, la consolidación de las fórmulas y los puntos exactos de los ingredientes demandó modificar cantidades de manera constante, tomando como referencia técnica el trabajo de profesionales reconocidas como Estefi Colombo e Isabel Vermal”, explicó la emprendedora.
El proyecto, bautizado en honor a su primera hija, Dana Abigail (7), cumplirá el próximo mes de agosto seis años de permanencia en el mercado. Durante este período, la firma logró estabilizar sus niveles de venta y estructurar un sistema de entregas a domicilio con cobertura integral en el ejido urbano marplatense.
Proyección comercial y metas a largo plazo
En un contexto donde el autoempleo y las microempresas gastronómicas requieren de estrategias de fidelización y adaptación constante, la marca busca dar el salto de la producción a puertas cerradas hacia el comercio minorista tradicional.
La planificación a mediano plazo está centrada en el diseño de un espacio físico propio en la ciudad. El propósito de este próximo paso no solo responde a una necesidad de escala en la producción, sino también a la diversificación del modelo de negocio, permitiendo la experiencia de consumo directo en salón de las elaboraciones artesanales que iniciaron su historia en las cocinas de Caballito.



















