La ciudad busca fortalecer su perfil gastronómico como una herramienta para atraer visitantes durante todo el año. Desde el sector empresario aseguran que Mar del Plata tiene nivel para competir con los principales destinos culinarios del país y plantean como próximo desafío llegar a la prestigiosa Guía Michelin.
Mar del Plata quiere que su gastronomía se convierta en uno de los grandes motivos para visitar la ciudad, más allá del verano y de sus tradicionales playas. Con una oferta que creció y se diversificó durante los últimos años, empresarios del sector consideran que el próximo paso podría ser conseguir presencia en la Guía Michelin.
Hernán Szkrohal, presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata, sostuvo que la ciudad cuenta con condiciones para aspirar a reconocimientos internacionales y remarcó que destinos argentinos como Mendoza y la Ciudad de Buenos Aires ya forman parte del circuito Michelin.
La intención no pasa solamente por conseguir una distinción para determinados restaurantes. El objetivo es utilizar la gastronomía como una herramienta de promoción turística capaz de generar movimiento en hoteles, comercios y otros servicios.
En ese sentido, el sector observa un cambio en la manera de viajar: cada vez más turistas eligen un destino también por sus experiencias gastronómicas e incluso organizan recorridos alrededor de restaurantes y propuestas culinarias específicas.
Una identidad que va más allá de la playa
La apuesta también busca reforzar una identidad propia de Mar del Plata. La ciudad presentó recientemente en la Feria Internacional de Turismo la marca “Mar del Plata, Capital Nacional de la Gastronomía”, impulsada por la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica.
El reconocimiento conseguido por representantes marplatenses en el Campeonato Argentino del Mejor Plato, competencia que reunió a cerca de 2.000 chefs de distintos puntos del país, también funciona como respaldo para esta estrategia.
La mirada apunta a ampliar la temporada turística: playa durante el verano, pero gastronomía, eventos y experiencias durante los doce meses.
El desafío aparece en medio de una fuerte caída del consumo
El proyecto de posicionamiento convive, sin embargo, con una situación económica complicada para restaurantes y hoteles.
Según explicó Szkrohal, grandes proveedores vinculados con el sector registran una caída promedio cercana al 25% en la actividad respecto del año pasado. El escenario llevó a algunos establecimientos a cerrar, mientras otros modificaron sus propuestas para intentar mantenerse en funcionamiento.
De cara a la próxima temporada, el precio será uno de los factores centrales. Los empresarios deberán encontrar un equilibrio entre costos crecientes, rentabilidad y un consumidor que mira cada vez más cuánto gasta.
Incluso, desde el sector anticipan que algunos establecimientos podrían actualizar sus precios por debajo de la inflación acumulada durante 2026 para intentar sostener el volumen de clientes.
En ese contexto, Mar del Plata enfrenta un doble desafío: atravesar la crisis que golpea al sector y, al mismo tiempo, aprovechar la calidad y variedad de su gastronomía para transformarla en una nueva vidriera turística.
La llegada de una estrella Michelin todavía aparece como una aspiración. Pero detrás de ese objetivo existe una estrategia más amplia: que comer bien también sea una razón para elegir Mar del Plata durante todo el año.





















