La investigación sobre la red de centros médicos, farmacias y ambulancias clandestinas que operaba bajo el nombre de “Argentina Salud” sumó un testimonio estremecedor. Tras la muerte de un hombre de 57 años y la denuncia de una cirujana plástica, el caso ya cuenta con seis detenidos, pero los detalles que salen a la luz exponen un peligro aún mayor para la comunidad.
Analía, quien trabajó durante siete años en el área de Recursos Humanos de una de las empresas prestadoras, rompió el silencio y describió el perverso funcionamiento interno de la organización. “Era mucho más peligroso de lo que uno imagina”, advirtió en declaraciones públicas.
Según su relato, las alarmas se encendieron en 2019, cuando comenzó a auditar los legajos del personal. En ese momento detectó documentos vencidos, títulos dudosos y supuestos profesionales egresados de universidades que ni siquiera dictaban la carrera de medicina.
Sin embargo, lo más grave llegó a través de las alertas que le transmitían los propios enfermeros y choferes de ambulancias: “Por cada matrícula había hasta diez personas distintas”, denunció Analía, dejando en evidencia el uso ilegal y masivo de registros médicos para atender a pacientes, muchos de ellos en estado delicado.
La testigo detalló que, tras descubrir estas severas irregularidades, decidió presentarlas ante sus superiores con la intención de regularizar la situación. Lejos de obtener una respuesta positiva, la empresa optó por desvincularla de su puesto. Hoy, con la clínica ya clausurada por la Justicia, la investigación avanza para determinar el alcance total de esta red ilegal que jugaba con la salud de los vecinos.




















