La transformación de Mar del Plata es un hecho: cada fin de semana largo la ciudad consolida su posición como capital del ocio y la buena mesa, compitiendo a la par de las grandes capitales. En esta guía, un recorrido completo desde los puntos estratégicos de la ciudad hasta los rincones de paz en Mar Chiquita.
- Si lo que buscás es el “momento Instagram” o simplemente contemplar la magnitud del mar, estos son tus puntos para semana santa:
- Málaga Restaurante: Es la única arrocería de la ciudad, también podemos decir que es la embajada de España. Si buscás una paella que te transporte a la Costa del Sol, es acá. El aroma a azafrán y mariscos inunda el lugar. Es un restaurante de mantel largo, atención de mozos de oficio y porciones que invitan a la sobremesa larga.

Mahal: Un viaje sensorial al Líbano en el corazón de Mar del Plata
Sin dudas es una propuesta exótica, auténtica y, sobre todo, casera. No es solo un lugar para comer; es una experiencia donde los aromas a especias te reciben apenas cruzás la puerta.
Si no conocés mucho del menú, te explican cada plato sin vueltas, algo que se agradece un montón. Es ideal tanto para una cena tranquila en pareja como para pedir una picada grande y compartir con amigos.
Tip: Si vas un fin de semana, tratá de reservar o ir temprano, porque el boca en boca hizo que el lugar se llene rápidoo que no
La carta es un viaje espectacular y para quienes van por primera vez, un juego donde entregarse a una mano que entiende perfectamente el equilibrio de los sabores es la mejor apuesta.

Nuevo Mundial: El templo del fútbol y del buen comer
Si hablamos de clásicos que no fallan, el Nuevo Mundial es una parada obligatoria. Ubicado en una esquina estratégica (Santa Fe y Moreno), es ese lugar que te abraza apenas entrás. Es bodegón, es café de amigos y es, sobre todo, un pedazo de la historia de “La Feliz”.
Crip: Si sos de los que buscan una hamburguesa en serio, con esa costrita perfecta y mucho sabor, Crip es parada obligatoria. Se alejaron del concepto de la hamburguesa alta y pesada para perfeccionar la técnica del smash, y el resultado es una locura.

Las Nubes Café (Piso 29 de Torres de Manantiales): Subir acá es una experiencia casi cinematográfica. Es el punto más alto de la ciudad. Lo ideal es ir para el “after office” o el atardecer; ver cómo se encienden las luces de la ciudad mientras tomás un café o un trago es impagable. Los almuerzos y las cenas tienen un precio excelente y son abundantes.
Chauvín: Un concepto revolucionario en San Luis 2849. Podés ver una obra de “Microteatro” (15 minutos, 15 espectadores) y después bajar a comer. Su arquitectura moderna y su propuesta de “finger food” y platos gourmet lo hacen el punto de encuentro de la movida cultural.

Fabric Sushi: La sofisticación de la cocina Nikkei llegó a la zona de Alem para quedarse. Es el lugar para quienes buscan rolls innovadores, ceviches frescos y una estética cool para arrancar la noche con un buen cocktail. También se puede almorzar.
Proyecto Bar: Escondido en la histórica “Casa de las Arcadas”. Su mayor tesoro es el bosque interno, un patio rodeado de verde donde la música chill-out y la iluminación tenue crean una atmósfera mágica, lejos del ruido del tráfico.
Torreón del Monje: Más que un café, es un viaje al 1900. Su arquitectura de influencia gótica sobre las rocas lo hace el edificio más fotografiado. Es ideal para un desayuno bien completo antes de arrancar una caminata por la costa.El almuerzo y la merienda son un mil.
Sheraton Hotel – Las Barcas: Para los paladares más exigentes. Ubicado en la zona de Playa Grande, su restaurante Las Barcas es famoso por el risotto de mariscos y la pesca del día. Es el ambiente perfecto para una cena de pasos donde el servicio y la cava de vinos son los protagonistas. Si buscás un plan sofisticado, es el mejor.
Diversión: De la Pista de Hielo al Salto Extremo
Si venís con energía o con chicos que no se quedan quietos, anotá esto:
Bajo Cero: Un clásico inoxidable en la Peatonal San Martín. Patinar sobre hielo en una ciudad de playa tiene un encanto divertido. Es un planazo si el clima no acompaña para estar en la arena. El plus: podés quedarte a merendar

Mr. Fly Trampoline Park: Es adrenalina pura. Imaginate mil metros cuadrados de camas elásticas. Hay canchas de básquet para hacer volcadas saltando y áreas de salto libre. Ideal para que los chicos (y los adultos con alma de niño) queden agotados.También tienen su predio con inflables.

Ready Rayos Láser: Una batalla futurista con chalecos y pistolas láser en un laberinto con humo y luces neón. Es perfecto para grupos de amigos que quieran competir un rato antes de salir a comer.
- El Corredor Gastronómico de Mar Chiquita
A solo unos minutos por la Ruta 11, el paisaje cambia y aparece la calma de los pinos:
Queimada (Atlántida): Literalmente en medio del bosque de pinos y eucaliptos. Es el refugio perfecto para un almuerzo de domingo. Sus empanadas de carne fritas y sus pastas caseras son religión. El ambiente rústico con madera y hogar a leña te hace olvidar que estás cerca de la ciudad.

Resto San Cristóbal (Santa Clara): Ubicado frente a la costanera, es el lugar donde se come “como en casa”. Platos abundantes, minutas y una vista directa al mar que te permite ver las olas mientras disfrutás de un buen bife de chorizo o una milanesa gigante.
Doña Lita ( Santa Clara): Si este fin de semana largo buscás un plan que se sienta como comer en el patio de un amigo, pero con una vuelta de tuerca gourmet, Doña Lita es la parada obligatoria. Este bar logró capturar esa esencia de “bodegón de barrio” modernizado, donde la simpleza es la mayor virtud y el sabor es el protagonista absoluto. Sirven picadas abundantes, sandwiches de milanesa y foccaccias.
Ítalo (Mar de Cobo): Mar de Cobo es paz total, e Ítalo es su centro de gravedad. Su horno de barro saca pizzas con una masa increíble. Es ese lugar donde el tiempo parece detenerse y la prioridad es disfrutar el sabor del fuego y la leña.

- AcantiladoBar: El refugio de Camet Norte donde el tiempo se detiene (y se come como en casa)
- Si tu plan para este fin de semana largo es escapar del ruido y buscar un lugar con alma, AcantiladoBar en Camet Norte es el “secreto a voces” mejor guardado de la zona. Los sabores caseros te hacen sentir un vecino más apenas cruzás la puerta.
- Los Infaltables de “La Feliz”
No podés decir que viniste a Mardel si no pasaste por:
Manolo: Ya sea por sus icónicas rabas o por los churros (ahora también con Nutella). La sucursal de la costa es la que tiene la mejor mística.

La Verdad de la Ternera: El secreto de los locales. No busques lujo, buscá sabor. Parrilla al carbón, precios amigos y la mejor carne de la zona de Dorrego.
Tres Gordos: El bodegón moderno. Vermú de grifo, sándwiches creativos y esa sensación de barrio que te hace sentir un marplatense más.
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