Agosto entra en su última semana y vuelve un clásico de esta época del año: la Tormenta de Santa Rosa. Pero este 2026 el fenómeno aparece acompañado de otro dato climático que puede tener impacto en los próximos meses: El Niño ya está presente en el Pacífico y se encuentra en proceso de fortalecimiento.
La combinación genera expectativa, aunque los especialistas advierten que no hay que confundir ambos fenómenos. Santa Rosa y El Niño no son la misma cosa ni uno provoca directamente al otro. Mientras la denominada Tormenta de Santa Rosa es una referencia popular y estadística a episodios de inestabilidad que suelen darse cerca del 30 de agosto, El Niño es un fenómeno climático de escala global que modifica los patrones de circulación atmosférica durante varios meses.
¿Qué es la Tormenta de Santa Rosa?
La tradición popular señala al 30 de agosto, día de Santa Rosa de Lima, como una fecha asociada a la llegada de una tormenta importante.
Sin embargo, desde la meteorología no existe una “Tormenta de Santa Rosa” como fenómeno independiente. El Servicio Meteorológico Nacional analizó los registros de tormentas ocurridas alrededor de esa fecha y encontró una coincidencia estadística: en aproximadamente 6 de cada 10 años se registró algún episodio de tormentas en el período cercano al 30 de agosto.
La explicación está vinculada con la transición entre el invierno y la primavera. Durante esta etapa comienza a aumentar la presencia de aire cálido y húmedo, mientras todavía pueden avanzar masas de aire frío desde el sur. El encuentro entre ambas masas puede generar condiciones favorables para lluvias y tormentas.
Por eso, si se produce un episodio de mal tiempo en los últimos días de agosto, la tradición popular suele bautizarlo como la Tormenta de Santa Rosa.
El dato que cambia el escenario este año: El Niño
A este contexto se suma El Niño, que durante 2026 comenzó a consolidarse y actualmente presenta señales de fortalecimiento.
El Servicio Meteorológico Nacional informó en junio que los organismos internacionales ya consideraban iniciada la fase cálida del ENOS. El fenómeno se produce por un calentamiento anormal de las aguas del Pacífico ecuatorial y genera cambios en la circulación de la atmósfera, con posibles consecuencias sobre el clima de distintas regiones del planeta.
El último informe del Centro de Predicción Climática de Estados Unidos, publicado el 13 de agosto, fue todavía más contundente: indicó que El Niño se está fortaleciendo y estimó una probabilidad superior al 90% de que alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte 2026-27.
El organismo también señaló que existe un 69% de probabilidad de que entre octubre y diciembre se registre un evento de intensidad histórica, aunque aclaró que una mayor intensidad de El Niño no significa que sus impactos estén garantizados en todas las regiones.
¿El Niño puede provocar la Tormenta de Santa Rosa?
No directamente.
La posible tormenta de fines de agosto responde principalmente a la situación atmosférica de esos días: el ingreso de frentes, la disponibilidad de humedad, las temperaturas y otros factores meteorológicos.
El Niño funciona en otra escala temporal y espacial. Su influencia puede modificar patrones de circulación y aumentar o disminuir determinadas probabilidades climáticas, pero no permite afirmar que una tormenta puntual sea consecuencia directa del fenómeno.
Por eso, si entre el 28 y el 31 de agosto se desarrolla un sistema de lluvias y tormentas, podría coincidir con la fecha tradicional de Santa Rosa, pero no sería correcto decir que “El Niño provoca la Tormenta de Santa Rosa”.
¿Qué puede pasar en Argentina?
El efecto de El Niño sobre Argentina depende de la región y de la época del año. Sus consecuencias se analizan a través de patrones climáticos y no permiten anticipar por sí solas el tiempo de una jornada determinada.
En otras palabras, El Niño sirve para mirar el escenario climático de los próximos meses, mientras que el pronóstico meteorológico permite saber qué puede ocurrir en los próximos días.
Por eso, a una semana del 30 de agosto, el seguimiento de los modelos meteorológicos y de los informes del SMN será clave para determinar si efectivamente se prepara un episodio de lluvias y tormentas sobre el centro del país.
La coincidencia entre una eventual tormenta y la fecha de Santa Rosa podría alimentar nuevamente el mito. Pero detrás de la tradición hay algo más interesante: el final del invierno es, efectivamente, una época en la que pueden darse cambios importantes en la atmósfera, y este año además se suma un El Niño que, según los organismos internacionales, continuará fortaleciéndose durante los próximos meses.
Así, mientras la tradición mira al cielo alrededor del 30 de agosto, los meteorólogos miran mucho más lejos: al Pacífico ecuatorial y a un fenómeno que puede marcar buena parte del comportamiento climático de 2026.


















