La pasión por el fútbol moviliza a millones de personas, pero los partidos cargados de emoción también pueden poner a prueba el organismo. El reciente encuentro entre Argentina y Egipto, con un desarrollo cambiante y un desenlace agónico, volvió a poner sobre la mesa una advertencia de los médicos: el estrés extremo puede desencadenar complicaciones cardiovasculares en personas con factores de riesgo.
Durante un partido decisivo, el cuerpo libera grandes cantidades de adrenalina y otras hormonas relacionadas con el estrés. Esto provoca un aumento de la frecuencia cardíaca, eleva la presión arterial y exige un mayor esfuerzo al corazón.
Los cardiólogos explican que, en personas sanas, estos cambios suelen ser transitorios. Sin embargo, quienes padecen hipertensión, enfermedades cardíacas, diabetes, colesterol elevado o antecedentes de infarto pueden enfrentar un riesgo mayor de sufrir una descompensación.
Entre los cuadros que pueden aparecer se encuentran crisis hipertensivas, arritmias, angina de pecho e incluso infartos. Aunque estos eventos son poco frecuentes, distintos estudios internacionales observaron un aumento de consultas por problemas cardíacos durante partidos de gran trascendencia, especialmente en torneos como el Mundial.
Los especialistas recomiendan vivir el partido con tranquilidad, evitar el exceso de alcohol y tabaco, no suspender la medicación habitual y mantenerse hidratado. También aconsejan no combinar el estrés del encuentro con comidas muy abundantes o grandes cantidades de bebidas energizantes.
Las señales de alarma que requieren atención médica inmediata incluyen dolor u opresión en el pecho que puede extenderse al brazo, cuello o mandíbula, falta de aire, sudor frío, mareos, náuseas o pérdida del conocimiento. Ante cualquiera de estos síntomas, no se debe esperar a que termine el partido: es fundamental llamar al servicio de emergencias.
El Mundial despierta emociones únicas, pero cuidar la salud también forma parte del juego. Disfrutar cada minuto con responsabilidad permite celebrar los triunfos sin poner en riesgo el bienestar.



















