Un informe de Unicef alertó que los casos de suicidio adolescente se triplicaron en la Argentina desde la década de 1990 hasta la actualidad, y señaló que los suicidios constituyen la segunda causa de muerte en la franja de 10 a 19 años.

El informe con fecha del mes de mayo de 2019 fue dado a conocer este jueves por Unicef, que alertó que “el grupo de 15 a 19 años la mortalidad es más elevada, alcanzando una tasa de 12,7 suicidios cada 100.000 habitantes, siendo la tasa en los varones 18,2 y en las mujeres 5,9”.

En el documento se advierten, además, importantes diferencias por sexo en la mortalidad por suicidio entre adolescentes de 10 a 19 años en el período 2014-2016. Mientras los varones presentan una tasa de mortalidad por suicidio de más de 8 cada 100.000 adolescentes, en el caso de las mujeres la tasa llega a 3,32 muertes cada 100.000 adolescentes.

“Aunque la mortalidad de las mujeres en estas edades es menor, el peso del suicidio en la mortalidad femenina es importante”, indica el informe. Es que si bien existe una mayor cantidad de decesos de varones que de mujeres, los datos sobre tentativas de suicidio muestran que las mujeres tienen más intentos que los varones.

Asimismo, señala que la mortalidad por suicidio en la adolescencia “no tiene la misma intensidad en las distintas edades”. En coincidencia con otros datos, en todo el país se observa que la mortalidad por suicidio “es mucho más significativa en el grupo etario de 15 a 19 años”.

En el informe, los investigadores sintetizan las situaciones vividas por adolescentes que intentaron o consumaron suicidios, a las que tuvieron acceso por medio de los relatos de personas allegadas o de ellos mismos entre las que se mencionan “violencia y abuso sexual; falta de contención familiar y de las instituciones intervinientes; pérdida de una relación afectiva que constituía su principal soporte; sensación de fracaso frente a sus propias expectativas o las de sus familiares; temor al fracaso estudiantil o del mundo laboral; enfermedad mental no atendida, entre otras.

No obstante, aclararon que en ningún caso podría generalizarse como causas para la población total de adolescentes.

Nivel educativo y prevalencia

Desde Unicef aclararon que “los datos en los certificados de defunción en la Argentina únicamente incluyen información acerca del nivel educativo, por lo que solo se ha podido indagar esta variable como indicador de nivel socioeconómico”.

Del análisis de esos datos para el período 2009-2011, surge que los adolescentes varones con menor nivel educativo tienen aproximadamente tres veces más posibilidades de cometer un suicidio que los adolescentes varones con un nivel educativo de secundaria completa o más.

En el caso de las mujeres adolescentes con nivel educativo hasta primario completo, tienen aproximadamente 1.7 más posibilidades de cometer suicidio que sus pares con un mayor nivel educativo.

“El estudio cualitativo fue realizado en algunas áreas geográficas del país, por lo que cabe destacar que las conclusiones deben ser tomadas con cautela y en ningún caso pueden ser generalizables al total de la población”, aclararon.

Métodos empleados

Entre los métodos empleados en los casos de suicidios consumados se destaca el ahorcamiento en la misa proporción entre varones y mujeres, le sigue arma de fuego, salto de lugares elevados y ahogamiento voluntario en ríos.

Mientras que los métodos empleados en los intentos de suicidio son: el uso de pastillas u otro tipo de sustancias ingeridas alcanza en conjunto cerca del 42% de los casos de tentativas y los cortes con objetos cortopunzantes cerca del 29%.

“La presencia de intentos previos es uno de los indicadores usuales que se consideran en cuanto al riesgo de posibilidad de suicidio. Sin embargo, el 81% de los que consumaron un suicidio en la muestra seleccionada no habían pasado por esta circunstancia”, indicaron. (DIB)

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