1. Menor afluencia de visitantes: A diferencia de otros años, el flujo turístico fue notablemente inferior. El movimiento de viajeros no alcanzó las expectativas del sector, mostrando una ciudad con menos concurrencia de la habitual para este tipo de feriados.
2. Caída estrepitosa del consumo: El dato más preocupante para los comerciantes locales fue la baja en el gasto. No solo viajó menos gente, sino que quienes lo hicieron mantuvieron una conducta de ahorro muy marcada. El promedio de gasto por persona cayó en términos reales, afectando directamente a la rentabilidad de los negocios.
3. El impacto en la gastronomía y hotelería: Los rubros más afectados fueron los hoteles y restaurantes. Los establecimientos gastronómicos trabajaron con tickets promedio más bajos y la ocupación hotelera fue dispar, concentrándose principalmente en opciones de menor categoría o estadías muy breves.
4. El contexto económico como causa principal: El informe atribuye este escenario a la pérdida de poder adquisitivo y a la incertidumbre económica general. Las familias optaron por no viajar o, en caso de hacerlo, recortar al máximo actividades recreativas y compras de productos locales (como alfajores o textiles).
5. Expectativas vs. Realidad: A pesar de que los fines de semana largos suelen ser “motores” para la economía de ciudades como Mar del Plata, este último periodo dejó un sabor amargo en el sector empresarial, que ahora mira con cautela el resto de la temporada baja.

















