En su primer acto oficial como referente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, el gobernador Axel Kicillof polarizó directamente con la gestión de Javier Milei, rechazando los argumentos de la “herencia recibida”.
LA PLATA — Axel Kicillof ha decidido dar un paso al frente en la reorganización del peronismo provincial. Durante su reciente intervención como nueva cabeza del PJ bonaerense, el mandatario provincial lanzó una definición política que busca marcar la agenda de la oposición: la crisis económica actual tiene nombre y apellido, y no responde a procesos del pasado.
El fin del argumento de la “herencia”
Para Kicillof, el discurso oficialista que atribuye el presente económico a la gestión anterior o a un supuesto “riesgo ideológico” ha perdido validez. En sus propias palabras, el gobernador buscó desactivar la narrativa de la Casa Rosada:
“No es la herencia ni un supuesto ‘riesgo kuka’; la crisis que hoy golpea los bolsillos de los bonaerenses es responsabilidad directa de las políticas de Milei”, sentenció ante la militancia.
Los ejes de la confrontación
El discurso del gobernador se centró en tres puntos clave que definirán la estrategia del PJ en los próximos meses:
- Responsabilidad Directa: Kicillof sostiene que las medidas de desregulación y el ajuste fiscal son las causas primarias del deterioro del consumo y la producción en la provincia.
- Unidad del Peronismo: El acto funcionó como una muestra de músculo político, intentando amalgamar a los distintos sectores del peronismo bonaerense bajo una conducción que priorice la resistencia a las políticas libertarias.
- Gestión vs. Teoría: El mandatario contrastó su modelo de “Estado presente” con lo que denomina un “experimento teórico” que, según su visión, está desguazando las capacidades productivas de Buenos Aires.
Un nuevo rol opositor
Con este movimiento, Kicillof no solo se consolida como el gestor de la provincia más grande del país, sino que se posiciona como el principal interlocutor y referente de la oposición a nivel nacional. Al tomar el control del PJ provincial, busca blindar su gestión y ofrecer una alternativa política clara frente al rumbo que ha tomado el país desde diciembre.
La frase “Ni herencia ni riesgo kuka” funciona ahora como el nuevo mantra de un peronismo que intenta dejar de mirar hacia atrás para señalar las consecuencias inmediatas del programa económico vigente.

















