Detrás de cada celebración hay una historia de esfuerzo, y en nuestra ciudad, el mundo de la pastelería artesanal suma un capítulo de superación personal. Lo que comenzó hace dos años como un gesto maternal para el cumpleaños de su hijo Mateo, hoy es un proyecto consolidado de mini donas y candy bar temático.
La emprendedora, mamá de Mateo y Amira y con casi 16 años de pareja, vuelca su pasión por la cocina —latente desde su infancia— en este desafío que le permite equilibrar la vida laboral con la crianza de sus hijos. Bajo la premisa de que ellos son su prioridad absoluta, elige trabajar desde su hogar para acompañar su crecimiento día a día.
El desafío de emprender en casa
A pesar de la excelente respuesta del público y el aumento constante en los pedidos temáticos, el camino presenta retos diarios:
Producción artesanal: Elabora cada pieza íntegramente en la cocina de su casa, a la espera de cumplir el sueño de tener un taller propio.
Logística y familia: Su objetivo no es un local a la calle, sino un espacio personal de trabajo que le brinde comodidad sin alejarse de sus hijos.
Resiliencia: Aunque el proceso resulta agotador y hay días de cansancio extremo, el motor del proyecto es la satisfacción de lograr, finalmente, lo que siempre quiso hacer.
Propuesta Gastronómica
El emprendimiento se especializa en mini donitas decoradas y opciones de candy bar totalmente personalizadas. Cada pedido destaca por el tiempo y el detalle que la emprendedora imprime en sus creaciones, logrando una conexión especial con los clientes que buscan un toque único para sus eventos.
Este proyecto refleja una realidad compartida por muchas mujeres: transformar la cocina de casa en un espacio de independencia, creatividad y realización personal.
Para más información y pedidos:
Especialidades: Mini donas y Candy Bar temático.


















